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Feliz año nuevo para todos!

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Lutero: su reaparición para evitar el caos

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¿Sabía usted que…

…Lutero tuvo que adelantar su regreso a Wittenberg a causa de los cambios –algunos muy osados- producidos durante su ausencia?

Vista aérea de Wartburg

Vista aérea de Wartburg

Lutero permaneció escondido en el castillo de Wartburg del 4 de mayo de 1521 hasta el 3 de marzo de 1522. Él mismo consideró este refugio como su “Patmos”, a pesar de que le atormentaba la idea de estar negando cobardemente el evangelio al permanecer escondido para proteger su vida; él sentía que debería defender el evangelio con su vida. Pero mientras Lutero estaba en el exilio, varios de sus colaboradores se ocuparon de continuar la reforma en Wittenberg sin él. Para eso, Lutero deja en su lugar su amigo Felipe Melanchthon al que dice: “eres tú quien me sucede, tú que eres más rico que yo en dones y gracias divinas”.

La reforma en Wittenberg seguía su curso. En este período los monjes y monjas empiezan a dejar sus monasterios y a contraer matrimonio. Se empieza a celebrar el culto en alemán en vez de latín. Se extinguen las misas por los muertos. Se cancelan los días de ayuno y abstinencia. Además, se vuelve a ofrecer la comunión en ambas especies (cáliz a los laicos). Lutero se mantenía al tanto. Al principio vio todo esto con agrado. Después de una madura reflexión, escribe que el celibato de los sacerdotes no es obligatorio y los monjes no están obligados a permanecer en el convento. El orden de la misa tampoco es intangible y la comunión se podría dar bajo las dos especies conforme la institución de Cristo. Pero en todo esto Lutero aconseja mucha moderación, se preocupa por todos estos cambios para que no sean impuestos por la fuerza, para que no se haga de ellos una ley que pese sobre las conciencias, un nuevo sistema de obras meritorias.

Todo parecía tranquilo, pero pronto llegan malas noticias de numerosas agitaciones populares que tenían lugar en Wittenberg y sus entornos. Los “espirituales”, liderados por Carlstadt, eran quienes ahora preocupaban a Lutero. Carlstadt y varios de sus seguidores se dedicaron a derribar imágenes. Pero ya en el verano de 1521, en Erfurt, bandas rebeldes habían atacado a los monasterios y saqueado las casas de los clérigos. Aunque Carlstadt era amigo de Lutero, el reformador reprueba este hecho en favor de la seguridad y el orden. Más allá del movimiento liderado por Carlstadt, la reforma llega a Suiza donde Zwinglio es aclamado como reformador y sucesor de Lutero.

En definitiva, un desorden se había instalado en la tierra de la Reforma durante la ausencia del reformador. Si esto no hubiese bastado, aparecieron en Wittenberg tres laicos procedentes del pueblo de Zwickau. Se decían ser profetas y poseedores de revelaciones divinas afirmando que ya no eran necesarias las Escrituras. Lutero puso en guardia a sus seguidores contra estos fanáticos llamados “Schwärmer”.

Por fin Lutero siente que era necesario volver a tomar su lugar. Percibió que lo que estaba en juego era nada menos que el evangelio mismo. Primeramente hizo saber de su regreso a Federico el Sabio. En los primeros días de diciembre de 1521, pasando por Leipzig, Lutero camina a Wittenberg arriesgando su vida, aunque solo podían reconocerlo por la voz puesto que iba bien disfrazado. Pero después de tres días de largas charlas e instruir a sus colaboradores regresa a su refugio.

Esta fue la primera vez que Lutero aparecía públicamente después del Edicto de Worms. Esta aparición y su posterior regreso definitivo a Wittenberg, sin que fuera encarcelado o muerto, sólo fue posible gracias a las condiciones políticas del momento: Carlos V atravesaba conflictos con el papa y estaba ocupado con otros enemigos más poderosos, principalmente con Francisco I de Francia, lo que trajo constantes guerras con éste durante desde 1521 hasta 1525. Además, los turcos se habían lanzado sobre Viena, la capital de las posesiones austriacas del emperador.

Colaboración: Pastor Enio Sieves

Nota publicada en “El Nuevo Luterano”, Mayo de 2016

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